Actualmente muchos
padres no tienen bien definido cómo debería ser la formación de sus hijos.
Algunos consideran que dándoles todo lo material que ellos necesitan es la forma
más adecuada, pero en realidad esa no es la debida formación que nuestros hijos
necesitan.
El primer factor
importante es fomentando la comunicación, esto beneficia enormemente, porque de
esa manera comenzamos a conocer cuáles son las necesidades de nuestros hijos.
Debemos darles la confianza y a la vez las herramientas necesarias para que
ellos puedan encontrar sus propias soluciones, pero para lograr esto, los padres
deben estar presentes en las actividades de sus hijos y así, brindarles la
ayuda necesaria.
Algunos padres les
gustan imponer sus deseos y esa no es la mejor vía para la solución; hay que
entrar en un diálogo con el joven para poder resolver el problema. Muchos
padres delegan este conflicto a terceras personas, como por ejemplo a los
maestros, algo que realmente no les corresponde.
En
la actualidad, por carecer de tiempo, entregan a sus hijos a las
personas menos indicadas. No todos los centros de estudios son los más
capacitados para la enseñanza de nuestros hijos.
Muchas
veces son lugares en donde los padres depositan toda su seguridad y en muchas
ocasiones los entregan desde muy temprana edad, los dejan largas horas, desde
que el centro abre hasta que el centro cierra, es ahí donde ellos
lamentablemente se crían y van adquiriendo las costumbres y formación de personas
que no están capacitadas para este proceso. Debemos tener presente que los
primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo emocional del niño.
El
padre comete un grave error pensando que en la escuela encontrará la basepara
formar los valores de su hijo, y no es así, estos valores deben dárselos sus
progenitores, no con eso deben renunciar su trabajo y sus anhelos de superación
profesional, pero hay que tener presente que siempre debe haber un espacio que
permita dar calidad y cantidad de tiempo a los hijos.
Actualmente los padres
carecen de comunicación con ellos, viven completamente distantes de sus
necesidades y aspiraciones, sólo se dedican a proveerlos con cosas materiales,
produciendo con esto uno de los mayores problemas para el joven, pero el padre
hace eso para suplir su ausencia y su carencia de tiempo que tiene para
dedicarle a su hijo, este comportamiento tarde o temprano se convertirá en un
agravante para el conflicto y a su vez un problema para el adolescente.
La verdadera y real
formación comienza por casa, son los padres los únicos responsables de
construir la base principal para su hijo. Nadie más podrá sustituir ese
espacio.
Es en esta etapa donde
los adolescentes no sólo manifiestan cambios físicos, sino que también piensan
que sus ideas y acciones son las más acertadas; esto produce que ellos se
consideren dueños del mundo a pesar de que aúnen esta etapa no tienen bien estructurada
verdaderamente su personalidad.
No
se debe generalizar, pero la mayoría de ellos esquivan los comportamientos
más esenciales, como son el saludar, el despedirse, el tener un detalle de
apoyo para un anciano, para una mujer embarazada. Otros presentan desajustes
más lamentables como son adicciones a las drogas, alcohol, suicidios
prematuros, asesinatos de forma individual o de manera masiva,embarazos no
deseados, comportamientos inadecuados, dificultad para conocer su verdadera
identidad sexual, depresiones, ansiedades que muchas veces producen desenlaces
fatales.
La
base fundamental está en casa, lamentablemente vivimos en un mundo tan competitivo,
alienante, donde se carece de tiempo. La televisión, los aparatos inteligentes
como las redes sociales han ocupado la mayor parte del tiempo de nuestros hijos
y también de los padres, minando su mente, ocasionando perturbar su
comportamiento, provocando manifestaciones negativas en el estado
emocional y psíquico del niño o joven. Los padres dedican menos tiempo a
los hijos y el ser humano se ha convertido en una máquina de producir billetes
para poder cumplir sus sueños materiales, olvidando la importancia de priorizar la
formación de los hijos dándoles una base sólida que definirá el futuro
emocional de ellos y así se evitará que tengan más adelante una mediocridad de
espíritu.
Un
niño con una base sólida tendrá una adolescencia asegurada, por ende, será un
joven y adulto con valores y principios que le permitirá orientar bien su
comportamiento a lo largo de su vida.
Todo en la vida llevándolo con dosis o medida
adecuada, podrá desarrollarse de la mejor manera; si perdemos eso, se pierde la
dirección y hacemos que inconscientemente se produzcan situaciones lamentables.